En EMPRENDEDURISMO, España debe aprender de Argentina

España está en crisis, como estuvo Argentina.
Pero gracias a la crisis, muchos descubrieron que podían emprender.
Hoy hay provincias como Misiones que multiplican día a día sus emprendedores. Lo cual, me produce una tremenda satisfacción ya que hace 10 años cuando fui por primera vez, parecía un sueño.
Ya nadie espera que el estado o el privado le de un empleo fijo. No es un tema de edad, es un tema de cambio general en la forma de ver el mundo.
Aprender a emprender no es fácil. Pero es la mejor forma de realizarse.
Ojalá los españoles puedan convertir la protesta y el enojo actual (que los argentinos también la tuvimos) en acciones emprendedoras que con el tiempo les mostrarán un futuro diferente.

Un país emprendedor, es un país con futuro.

Entre 2009 y 2010 cerraron 53.000 firmas y nacieron casi 49.000. Además de la crisis global, los expertos opinan que la inflación y los mayores costos son los responsables.


Por un lado, a veces falta motivación para arrancar.

Por otro lado, hay mucha ayuda para arrancar en varios sectores públicos y privados, pero seguir es el problema. Y en esa falta de acompañamiento post primer o segundo año es donde hay muchos que abandonan el barco.

Pagar un coach, a veces, se considera gasto y no inversión.

Asimismo, no siempre se cuenta con los recursos.

Hay que planificar a largo plazo a nivel público, para sostener a los que no quieren vivir de subsidios ni dádivas y que son potenciales generadores de empleos y de productividad.

Pongamos mente creativa. Un país emprendedor, es un país con futuro.

Acompañar al emprendedor para que no fracase

    Hoy en La Nación hay una cobertura interesante sobre los emprendimientos.

Dice que a nivel global, el 70% de los emprendimientos fracasa en los primeros tres años de vida.

Algunos de los que perimen persisten en su actitud emprendedora y otros tantos vuelven a la estabilidad de la relación laboral de dependencia.
El subsecretario de Desarrollo Económico del gobierno porteño, Gustavo Svarzman, explica: "Uno de los principales obstáculos por sortear por muchos emprendedores es pasar del conocimiento técnico o idea de negocio a la gestión validada. Pueden ser talentosos e innovadores, pero necesitan vender su idea y producto, entender el mercado y los canales de distribución".

El director del Centro de Entrepreunership del ITBA, Juan Manuel Menazzi, también tuvo un traspié en su experiencia como emprendedor cuando participó de un proyecto de cabañas apícolas biogenéticas.

Durante bastante tiempo trabajaron para conseguir un gran cliente y cuando finalmente concretaron la operación, se encontraron con que no eran capaces de satisfacer el pedido.

"Los fracasos son para los emprendedores sistemáticos oportunidades de aprendizaje que se pueden capitalizar", comenta.
Aquellos que deciden volver al mercado laboral en relación de dependencia muchas veces son valorados por los reclutadores por contar con la experiencia de un fracaso.

La realidad es que la ESCUELA CREATIVA DE EMPRENDEDORES Y PYMES que siempre propongo justamente apunta a algo que aún no existe. Lograr que el emprendedor tenga un coach personal los tres primeros años de vida de su emprendimiento para evitar el fracaso total o parcial de la idea.

No es un curso, ni hacer el plan de negocios la única necesidad para emprender. Lo peor ocurre despues que se arrancó y cuando llega el primer año. Si esta crisis no se atraviesa acompañado por alguien que sabe lo que ocurre en cualquier etapa de un negocio en estas instancias de "niñez", digamos que es difícil que sobreviva.
Asimismo, en los últimos dos años disminuyó la cantidad de personas que crearon su propia empresa

El número de argentinos que encabezan proyectos de negocios cayó en 2009 y 2010, a contramano de lo que sucede en el mundo en desarrollo; inflación, presión sindical y dificultades en el comercio exterior atentan contra las nuevas pymes
El director del Centro de Entrepreunership del ITBA, Juan Manuel Menazzi, opina que la falta de financiación no es la principal causa de fracaso porque una empresa no necesita gran capital para empezar, y que es más común que estas empresas fracasen por la falta de roles definidos entre los socios y la ausencia de mecanismos formales para la toma de decisiones.

En los talleres creativos, siempre les digo a los emprendedores: el tema no es el dinero, el tema es la idea y como hacer que sea posible dentro de mi capacidad económica, coyuntural y emocional para poder ser desarrollada y mantenida en el tiempo.

Mucha gente puede recibir dinero y malgastarlo. Si no se la acompaña, si no se le dice donde se equivoca o si no se le hace pensar una y otra vez en alternativas varias para mejorar.

Ojalá los gobiernos entiendan que un emprendedor, es lo más valioso que puede gestar, siempre y cuando no geste un fracasado.

ME GUSTAN LAS HISTORIAS DE EMPRENDEDORES...

Me gustan las historias de emprendedores porque pueden disparar ideas en otros.
Ana Falbo escribió esta nota en LA NACION y la comparto. Ojalá les haga CLIK!!

Una red para alojar a extranjeros

Desde chica decía que iba a trabajar con extranjeros, aunque no sabía cómo. Trabajó para una ONG y una empresa dedicadas al intercambio de personas de todo el mundo, pero, finalmente, terminó creando su propia compañía, que busca habitaciones en departamentos o casas para alojar a extranjeros. Spare Rooms Buenos Aires nació de su propia experiencia, dado que surgió mientras ella alquilaba una habitación de su casa a turistas.
Valeria Pasmanter, de 32 años, se describe como una fiel promotora del intercambio, convencida de que vivir en otro país desarrolla el potencial humano. "Creo que si la persona puede absorber toda la cultura de ese país, después, cuando vuelve al suelo natal puede tener un entendimiento cultural distinto y más nutrido", dijo Pasmanter.
Este concepto lo aprendió al trabajar en Aiesec -una ONG internacional de estudiantes que hace intercambios para que los jóvenes puedan hacer pasantías en el exterior- y al vivir en carne propia un intercambio en México.
La emprendedora estudió Relaciones Industriales en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y trabajó para Aiesec, donde coordinaba un equipo para que los estudiantes hicieran pasantías en otros países, hasta que un día ella decidió probar esta experiencia que tanto vendía.
Terminada la pasantía, de regreso a Buenos Aires, se mudó a un departamento que tenía una habitación libre. "Ya conocía ese mundo de los extranjeros, así que, con el tiempo, empecé a alquilar la habitación", agregó. Un día una extranjera fue a conocer su casa para evaluarla como opción para hospedarse. No era la primera habitación que iba a ver, y el agotamiento de la búsqueda fue identificado rápidamente por Pasmanter, que detectó en ese rostro cansado una oportunidad de negocios.
"Me cayó la ficha y vi una oportunidad. Muchos extranjeros estaban viniendo a Buenos Aires y querían vivir con argentinos, así que comencé a pensar cómo podía funcionar. Al tiempo, el dueño de la empresa en la que estaba trabajando, también con intercambios, me dijo que no podía seguir pagándome, entonces decidí armar la empresa y buscar habitaciones para extranjeros", contó la emprendedora.
A principios de 2008, con una inversión de 3000 pesos, Pasmanter se lanzó a trabajar sola. "Hacía todo. Iba a conocer los inmuebles, los mostraba, buscaba a los turistas y me encargaba del contrato. Tenía un blog en el que publicaba las habitaciones, pero cuando me empezó a ir mejor, hice la página web con una plata ahorrada", indicó.

Red de contactos
Abriendo la red de contactos, Pasmanter habló con universidades y amigos en el exterior para contarles lo que estaba haciendo; además, buscó familiares y conocidos con habitaciones libres para proponerles que las alquilen. "Siempre aprendí a mantener mis contactos activos, y me ayudó mucho el boca en boca al principio. Además, como tenía poca plata para publicidad, me contacté con empresas que manejaban mi mismo target de extranjeros jóvenes para intercambiar links en nuestras páginas y así promocionarnos entre nosotros. Así empecé", señaló.
La empresaria explicó que, como es algo nuevo en la Argentina, hay que capacitar a la gente, que, a veces, tiene miedo porque piensan que el extranjero les puede robar. "En realidad, ellos sólo quieren una habitación que les guste y los haga sentirse seguros, algo muy importante porque escuchan mucho sobre la inseguridad en Buenos Aires", dijo Pasmanter.
Con una facturación anual de más de 300.000 pesos, Spare Rooms Buenos Aires ya tiene más de 150 habitaciones en 18 barrios de la ciudad, y alojó a más de 230 extranjeros, que, generalmente, tienen entre 20 y 28 años y vienen a estudiar o trabajar.
"Nosotros vamos a conocer todas las habitaciones, los dueños, las zonas, sacamos fotos y nos preguntamos si nosotros viviríamos ahí. Jamás metería a una persona que viene de otro país a vivir en un lugar que no esté en condiciones, porque sé que si el sitio donde uno habita no es agradable, la experiencia de intercambio se echa a perder", señaló Pasmanter.
El acuerdo se plasma en un contrato en el que se determina el tiempo de estadía, el costo mensual y algunas normas de convivencia, como no escuchar música fuerte, no fumar, no llevar gente a dormir, entre otros. "Después, la dinámica de la convivencia puede cambiar estas reglas si las partes se llevan bien. Muchas veces terminan siendo amigos y el argentino viaja a la casa del extranjero", agregó la emprendedora.
Un dato no menor es que los dueños de casa no tienen que cocinarles a los inquilinos, aunque sí les tienen que dejar un espacio en la heladera y en la alacena para que ellos puedan guardar sus cosas, y deben cambiarles las sábanas y toallas una vez por semana.
Para el año próximo, Spare Rooms Buenos Aires espera expandir sus horizontes hacia la zona norte del Gran Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

IDEAS CREATIVAS

Lejos de estar olvidados en el puerto, en el Este los containers se convirtieron en el furor de la temporada. Remodelados, se usan como depósitos, oficinas y hasta casas de diseño.
“Una de las mayores ventajas es la velocidad de construcción”, dice Alejandro Chocho, de la inmobiliaria Norton, y cuenta que para hacer el que está en el kilómetro 177 de la ruta 10, donde atiende a sus clientes (30 metros cuadrados divididos en un dormitorio, un estar, un baño y una kitchenette) tardaron diez días. “Por otra parte, sigue la moda arquitectónica actual: formas rectas propias del minimalismo. Es liviano (3.200 kilos), transportable. Y juntándolos, dividiéndolos o poniéndoles cemento no hay limitaciones a la hora de construir”.
En diciembre, el fotógrafo argentino Ignacio Gurruchaga compró uno en el Puerto de Montevideo . Quería un lugar donde exponer sus fotos pero no tenía tiempo para armar una cabañita. Le hizo ventanas, lo aisló con lana de vidrio y contrató un camión para llevarlo hasta La Barra. “Como forma de promoción es genial . El que lo ve, no se lo olvida más”, comenta Gurruchaga que vive en Miami.
La vida útil de estos envases ronda los diez años. Pasado ese tiempo, las empresas navieras los venden a quienes quieran reciclarlos. “Hace cinco meses, costaban US$ 2.900, pero ahora, por la demanda, subieron a US$ 3.300”, dice Chocho. En Multicontainer, dedicada al alquiler y venta, confirman la tendencia y agregan un dato: muchas veces, es complicado conseguirlos. Una vez terminada, el precio de una vivienda arranca en US$ 15 mil.
En José Ignacio, el argentino Emmanuel Romano construyó un hotel con cuatro containers: cada uno es un departamento. En enero, el precio para pasar la noche era de US$ 200. “Son súper cómodos y ecológicos”, dice Romano y quien evalúa armar otros cinco. A pocas cuadras, en el barrio La Juanita, están terminando una casa similar.
De un acero especial que se oxida superficialmente y los protege de la corrosión, tienen piso de lapacho que no permite el ingreso de humedad. Al juntar dos y sacarles los laterales, se consigue un cuarto de unos 60 metros cuadrados. En Holanda y Francia se usan para construir viviendas de estudiantes, en Londres hay un edificio de quince módulos. Ahora, en el Este, como muchas otras cosas, están de moda.